¿Nos protege el tapabocas? El lavado de manos es más importante que el tapaboca

Share this post

 

Dr. Santiago Bacci

Infectólogo. Hospital Vargas. Centro Médico de Caracas. Venezuela

Tweeter: @Santiagobacci

email: [email protected]

 

Por varias décadas, hemos visto con curiosidad el uso del cubrebocas en países asiáticos. El uso de la “mascarilla social” en estos países se ha convertido en un rito y una práctica sociocultural de protección y solidaridad. 

 

Los motivos para sus usos son innumerables y no se limitan al ámbito de control de infecciones, cuya utilización se remonta a la peste neumónica de 1910, a la gripe española de 1918 y, más recientemente, a la epidemia de SARS de 2002-2003. Otras justificaciones para su uso incluyen protección contra la polución y el frío invernal, artículo de moda con diseños de múltiples colores y hasta de protección al reconocimiento facial durante las recientes protestas en Hong Kong en 2019.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades de salud de la mayoría de los países occidentales han dejado muy claro que las mascarillas o tapabocas son cruciales para el personal de salud y familiares que cuidan a un paciente enfermo, pero que probablemente su uso hará poca diferencia cuando caminamos en la ciudad o interactuamos en lugares públicos en contacto con población aparentemente sana.

 

Estudios muy recientes reportan trasmisión de COVID-19 desde individuos infectados en fase pre-sintomática, o sea, sin tos, fiebre o estornudos, pero con cargas virales altas en sus secreciones respiratorias.  Esta posibilidad de la trasmisión de la enfermedad desde enfermos asintomáticos en la vía pública es lo que ha llevado a algunas autoridades científicas a preguntarse si estaría indicado el uso en masa obligatorio de las mascarillas como política de salud pública. Éste es un punto actual de debate en la comunidad científica y al respecto existen dos escuelas de pensamiento.

 

Las autoridades de salud en Asia, específicamente en China, recomiendan el uso masivo en la población, en contraste con las opiniones de la Organización Mundial de la salud y el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos. La recomendación actual que estamos observando del gobierno Venezolano en esta pandemia  está más en línea con los países como China, donde las autoridades han ordenado su uso masivo. Probablemente nunca tendremos una prueba científica de su efectividad real, tanto que no sería ético exponer a un grupo de personas a usarlas y a otro grupo no frente a pacientes con infección comprobada.

 

En todo caso, es importante saber cuáles son las mascarillas disponibles que tenemos a mano para protección en ambientes de establecimientos de salud y para venta general.

 

En primer lugar, están las mascarillas médicas (o N95), llamadas así porque están destinadas al personal que maneja enfermos. Estas filtran 95% de partículas pequeñas de hasta 0,3 micras, que incluyen virus y bacterias y se ajustan mejor a la cara de manera que el aire se respira en su mayoría a través del material filtro. Por esta razón, se denominan “respiradores médicos”. La contrapartida de estas mascarillas más eficiente es que son incómodas y hasta claustrofóbicas para el uso prolongado del personal de salud por estar fabricadas con un material más grueso, aunque algunas poseen una válvula de exhalación que reduce la resistencia.  El costo-beneficio no se ha probado en el uso del público masivo, por lo que no se puede dar una recomendación general en este sentido, siendo aconsejable dejarlas para su uso hospitalario.

 

En segundo lugar están las mascarillas llamadas quirúrgicas, de material más delgado, que son las usadas por cirujanos en actos quirúrgicos, popularmente conocidas en nuestro medio como “tapabocas”.  Estas son más difíciles de ajustar a la cara y brindan protección solo contra gotitas de saliva de tamaños mayores, pues no están diseñadas para filtrar partículas pequeñas virales de aerosoles suspendidos en el aire inhalado. Además, facilitan mayor entrada de aire por los lados del material cuando el usuario inhala. Su principal objetivo sería bloquear las secreciones de personas enfermas cuando tosen y estornudan. Una crítica a estos tapabocas ha sido que podrían darles un “falso sentido de seguridad” a quienes las utilizan, prescindiendo del aconsejado lavado de manos. 

 

Entonces, ¿ofrece el uso del tapabocas quirúrgico alguna protección? La respuesta es sí, pero el beneficio es más bien modesto.

 

La OMS recomienda que los usuarios de los tapabocas sigan el uso correcto de estas mascarillas, con previo lavado de manos antes de colocarla y evitando tocarla después de su colocación. Este punto es vital y es incorrecto manipular la mascarilla frecuentemente con las manos sin lavar, así como usarla en el cuello o en la frente. Éstas no deben reusarse por más de 8 horas, deben retirarse desde atrás y desecharse sin tocar su parte delantera. Una vez que la mascarilla se humedece pierde su capacidad de filtro y se convierte en un “trapo sucio”. 

 

Es cierto que esperaríamos que la adherencia al uso de tapabocas en la comunidad en presencia de pandemia sea alta, pero pensar que la población obligada a su uso va a cumplir con estas disposiciones de la OMS es poco más que una ilusión. La principal ventaja del uso de la mascarilla en la población sería en todo caso la reducción del contacto manos-cara, si es usada correctamente. 

 

Otro factor no menos importante tiene que ver con las compras compulsivas por la población y las autoridades del gobierno para uso público generalizado, incidiendo en la escasez de este material  médico destinado a los trabajadores de la salud, enfermos y familiares, donde su disponibilidad y utilización es primordial.

 

Por último, en cuanto a los guantes desechables, no es aconsejable pedir a la población que los utilice por cuanto esta protección de látex se contaminaría igual que las manos, con la desventaja adicional de que no se cumpliría con el lavado de manos debido a una falsa sensación de seguridad.

 

 

Share this post

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

Ingresa tu correo electrónico para recibir las más recientes noticias.


Respetamos tu privacidad.

Subscribe!