La Peste Negra: tanto tiempo y mucho que aprender

Share this post

Con el nombre de La Ruta de la Seda se conoce a una red de vías terrestres y marítimas que jugaron un papel fundamental en la interacción y conexión cultural y económica de Asia de Este a Oeste y hasta el Mediterráneo. Debe su nombre al lucrativo comercio Chino de la seda que empieza con la Dinastía Han (207 A.C.) y termina alrededor de 1453 cuando el Imperio Otomano bloquea dicho comercio.

Estas vías sirvieron para el redescubrimiento de Asia por parte de Europa, que ha decir del historiador Francés Rene Groussett fue tan importante para el hombre de la Edad Media como lo fue el descubrimiento de América para el hombre del renacimiento.

Es a través de esta ruta que la Yersinia pestis partiendo de India y pasando por Asia Menor ingresa a Europa en 1347 a través del puerto siciliano de Messina y dispersándose rápidamente por Italia y luego el resto de Europa.

No se sabe a ciencia cierta cuánta personas perecieron como consecuencia de la plaga negra, como comúnmente se le conoce, pero se considera que es la segunda más grande catástrofe de que se tenga records, solo superada en muerte y sufrimiento emocional a la Segunda Guerra Mundial.  Se calcula que el continente europeo perdió 25 millones de su población de 75 millones (un tercio de la población) en un periodo de aproximadamente 5 años.

Durante los siguientes 400 años se continuaron observando brotes periódicos de plaga seguidos de un largo periodo de tranquilidad para reaparecer en el siglo XIX y continuar afectando al mundo, aunque en una escala muchísimo menor en la actualidad.

La respuestas a estas incógnitas están empezando a conocerse de la mano de nuevas técnicas moleculares.

Primero, dado la duda razonable de que la llamada Peste Negra hubiera sido causada por Yersinia pestis y no por otro microorganismo había que confirmar que el sospechoso en realidad había tenido presencia en Europa durante el tiempo de la gran epidemia. Esto ha sido confirmado sin lugar a duda por varios grupos de investigadores con la determinación de material genético de la bacteria en pulpa dental de cadáveres de la época en tres distintas zonas arqueológicas en el sur de Europa (la escogencia de pulpa dental se debió en su alta vascularidad y el hecho de que es estéril en ausencia de bacteremia).

El segundo punto de controversia correspondía en saber si las diversas epidemias que se presentaron en Europa durante los años posteriores a la gran epidemia de peste se debían a reintroducción del agente causal desde reservorios alejados en Asia o eran representativos de la misma cepa que de alguna manera había permanecido en reservorios locales aún no identificados o una combinación de ambas.

Bos, Herbing y otros colaboradores concluyeron mediante análisis de secuencias de ADN de muestras de Y. pestis obtenidas de dientes de personas que fallecieron como consecuencia de plaga durante la última gran epidemia Europea de plaga en 1722 en Marsella, France y que fueron comparadas con secuencias de DNA de Y. pestis de tiempos modernos y también con otras muestras históricas que la cepa causante del brote europeo de 1722 había evolucionado a partir de la cepa que había causado la gran epidemia del siglo XIV. Esto sugiere que existía un foco histórico (en Europa o Asia) que persistió por lo menos 3 siglos dando pie a múltiples brotes epidémicos de la enfermedad en Europa.

En el 2015 Boris Schmid, Nils Chr. Stenseth y colaboradores estudiaron las fluctuaciones climáticas que precedieron epidemias regional de plaga y concluyeron que brotes de plaga en roedores reservorios de Y. pestis en Asia estaban significativamente asociados con nuevas olas de plaga que arribaban a Europa a través de las conexiones marítimas con Asia. Este estudio sugiere que la bacteria era constantemente reintroducida en Europa durante la segunda pandemia.

Finalmente, en un estudio recientemente presentado en la conferencia de la Sociedad Norteamericana de Antropología en Orlando, Florida en el 2016 los investigadores reportan haber encontrado en restos de víctimas medievales  en Londres, Barcelona, y Volga (Rusia)  evidencia de que todos murieron de cepas de Yersinia pestis muy similares entre si y hace suponer a los investigadores que la cepa de plaga que afectó Europa posteriormente viajó de regreso hacia el Este. Los investigadores  argumentan que un descendiente de la cepa de la epidemia Europea del Siglo XIV estuvo activa durante epidemias en el Este de Asia en el siglo XIX y XX y de la que actualmente afecta a Madagascar. ¿Un círculo que se cierra? Este estudio solo ha sido presentado en la conferencia pero aún no se ha publicado. Escépticos por lo tanto existen.

Todo tiene consecuencias. La ruta de la seda no solo nos dejo un hermoso mundo de cultura y fascinantes productos, también una temible epidemia. Las nuevas técnicas de investigación molecular nos están ayudando a entenderla. La peste negra sigue siendo fascinante y mientras más la entendemos más atractiva es.

 

References: 

Raoult Didier y colaboradores. Molecular identification by “suicide PCR” of Yersinia pestis as the agent of medieval Black Death. PNAS 2000;  97: 1280-1283.

Haensch S. Y colaboradores. Distinct clones of Yersinia pestis caused the Black death. PLOS pathogens. 2010; 6: e10001134.

Schmid BV y colaboradores. Climate-driven introduction of the Black Death and successive plague reintroductions into Europe. PNAS 2015; 112:3020-3025

Bos KI y colaboradores. Eighteenth century Yersinia pestis genomes reveal the long-term persistence of a historical plague focus. Elife 2016. DOI: 10.7554/eLife.12994

Lawler Andrew How Europe exported the Black Death. Science 2016; 352: 501-502

]]>

Share this post


SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

Ingresa tu correo electrónico para recibir las más recientes noticias.


Respetamos tu privacidad.

Subscribe!