Historia breve 6: El Resplandor del Angel

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Existía en su mente la posibilidad de terminar sus días así. Su mundo había estado rodeado de violencia.  Esa posibilidad se incremento desde que ingreso al Ejercito de la Unión aquel invierno de 1861. ¿Había valido la pena?

Ahora yacía en aquel campo de batalla enlodado, con la certeza de que moriría. Todo había sido tan breve.  A lo mejor era mejor así. Las cosas que había visto en esa guerra habían quebrado su espíritu joven y sus sueños. Esta, su ultima batalla en Shiloh, había sido particularmente dura. Dos días de pólvora, bayonetas, luchas cuerpo a cuerpo, sangre y muertes. Demasiadas, en ambos bandos. Y ahora bajo lluvia y frio, sufriendo una tremenda agonía, esperando el ultimo suspiro. Morir quizás seria un alivio, el dolor de la herida en la pierna y el abdomen era demasiado para tolerar por mucho tiempo mas. Moriría tristemente, esa noche quizás. Pero, mejor así. Que llegara pronto.  el frio tampoco estaba para aguantarlo al aire libre y menos así todo empapado.

La Batalla de Shiloh ocurrió en el sureste de Tennessee entre el 6 y 7 de abril de 1862 durante la Guerra Civil Norteamericana. En ella se enfrentaron el ejercito de la Unión, comandado por el General Ulysses S. Grant y el Confederado al mando del General Albert Sídney Johnston. Mas de 100,000 soldados enfrentados a todo. Fue la batalla con el costo de vidas mas alto de la Guerra Civil hasta ese momento, unos 1,700 muertes y 8,000 heridos por bando. La guerra llevaba entonces escasamente un año y los médicos, algo inexpertos, no se daban abasto para socorrer a los heridos quienes permanecieron por horas, y muchos de ellos días, entre  barro,  lluvia y soportando bajas temperaturas antes de lograr ser atendidos.

Mientras la noche se instalaba el soldado Druse noto algo extraño. Sus heridas mostraban un resplandor azulado. Pensó en que era una señal de que el final se aproximaba. Nunca había oído que fuera así. Miro alrededor y todo era oscuridad, cuerpos por doquier, gritos de dolor y últimos quejidos apagados, pero también, en alguno de esos cuerpos heridos, el mismo resplandor azul.

En lo que paso a ser conocido como el “Angel’s Glow” o el “Resplandor o Brillo del Angel”, este acontecimiento que se describe ocurrió en el campo de la Batalla de Shiloh ha sido uno de los eventos mas comentados, pero también unos de los grandes misterios, de la guerra civil. En especial porque fueron justamente aquellos soldados que tenían heridas resplandecientes los que tuvieron mayor probabilidad de sobrevivir, menor incidencia de infección y mas rápida sanación de las heridas. Solo 139 años después, en el 2001, el misterio parece haber sido descifrado y nada menos que por dos estudiantes de bachillerato en Bowie, Maryland: Bill Martin y Jonathan Curtis. Bill tiene un gusto particular por la historia y junto a su familia había visitado muchos de los campos de batalla de la guerra civil. Su madre, Phyllis es microbiólogo, y su área de investigación es la de las bacterias luminiscentes, es decir, bacterias que emiten luz. Ella se hizo la pregunta lógica, de si una de estas bacterias, Phothorhabdus luminescens, que emite justamente una luz azulada, pudo haber sido la causa del resplandor de las heridas. Con su asesoramiento los dos estudiantes se dispusieron a averiguarlo.

Lo que encontraron fue fascinante.

Photorhabdus luminescens, (previamente conocido como Xenorhabdus luminescens) es un microbio que tiene una relación de simbiosis (es decir mutuamente beneficiosas) con los nematodos entomopatógenos del suelo de la familia Heterorhabditida. Por entomopatogenos queremos decir que estos parásitos al infectar insectos le ocasionan la muerte. Lo interesante es la forma como lo hacen. Cuando el nematodo infecta a un insecto, P. luminescens se libera a partir de la vía digestiva de nematodo vomitándolas en el torrente sanguíneo del insecto y estas bacterias lo matan por medio de producción de toxinas. También secreta enzimas que son responsables de descomponer el cuerpo del insecto infectado y convertirlo en nutrientes que pueden ser utilizados para reproducción o replicación tanto por el parasito nematodo como por la bacteria. Finalmente, P. luminescens produce antibióticos y toxinas para evitar la invasión por competidores bacterianos o fúngicos. La relación de la bacteria con el nematodo y el insecto es estrecha al punto que P. luminescens nunca ha sido demostrado que viva libremente en el suelo aunque esto si ha sido logrado bajo condiciones experimentales.

Los dos estudiantes también lograron determinar que las condiciones ecológicas del área donde se libro la batalla de Shiloh eran ideales para la proliferación de estos nematodos y bacterias.

Sin embargo, había un inconveniente en su teoría. Aunque se han descrito uno que otro caso de infección en humanos por P. luminescens, esta bacteria necesita típicamente temperaturas mas bajas que las normalmente registradas en el cuerpo humano para lograr sobrevivir y proliferar. Pero recordemos que durante la Batalla de Shiloh que se desarrollo en la primavera de 1862 las temperaturas pudieron bajar sustancialmente, especialmente durante la noche. Además, hubo largos episodios de lluvia antes, durante y después de la batalla por lo que el piso estaba muy húmedo y enlodado y las ropas mojadas. Estas condiciones fueron propicias para que los cuerpos de los heridos que permanecíeron sin ayuda en el campo de batalla durante las frías y neblinosas noches pudieran mantener temperaturas realmente tendientes hacia la hipotermia, en especial en extremidades, lo que constituirían temperaturas ideales para la proliferación de P. luminescens.

A sus 71 años el soldado Druse recordaba, mientras su cojera producía un sonido pausado y rítmico sobre la vieja madera de su casa de Virginia, aquel día que logro postergar la muerte gracias al “Resplandor del Angel”.

 

P.S:

 

Uno de los soldados de la Guerra Civil Norteamericana fue el escritor Ambrose Bierce quien justamente participo en la Batalla de Shiloh. Fue un fabuloso escritor de cuentos (sobre todo de terror y guerras) y es considerado además uno de los periodistas mas influyentes de su época en los Estados Unidos. Entre sus obras se encuentra “Cuentos de Soldados y Civiles” en el cual se puede leer la historia “Lo que vi en Shiloh”. En esa misma obra se encuentra “An Ocurrence at Owl Creek Bridge” (Incidente en el Puente Owl Creek ”) considerado como una de las historias mas famosas y frecuentemente antologizadas en la literatura estadounidense.

En diciembre de 1913, Bierce cruzo hacia México y se unió como observador al ejercito de Pancho Villa desapareciendo sin rastro. Bierce es el objeto del libro “Gringo Viejo” del laureado escritor mexicano Carlos Fuentes.

Ah, y si desea reír y meditar con el sarcasmo, lea su libro “El Diccionario del Diablo”. Aquí algunas gemas:

Ignorante, s. Persona desprovista de ciertos conocimientos que usted posee, y conocedora de otras cosas que usted ignora.

Destino, s. Justificación del crimen de un tirano; pretexto del fracaso de un imbécil.

Autoestima, s. Evaluación errónea.

Médico, s. Alguien a quien lanzamos nuestras súplicas cuando estamos enfermos, y nuestros perros cuando nos hemos curado.

Homeópata, s. Humorista de la medicina.

Evangelista, s. Portador de buenas nuevas, particularmente (en sentido religioso) las que garantizan nuestra condenación y la salvación del prójimo.Photograph currently resides in the Clifton Waller Barrett Library of American

 

Ambrose Bierce:

Photograph currently resides in the Clifton Waller Barrett Library of American Literature http://etext.lib.virginia.edu/eaf/authors/ab.htm#Other, EAF Author: Ambrose Bierce Collection, Clifton Waller Barrett Library of American Literature, Special Collections, University of Virginia Library. From the website of the Clifton Waller Barrett Library of American Literature: The materials on this website have been made available for use in research, teaching, and private study. For these purposes, you may reproduce (print, make photocopies, or download) materials from this website without prior permission, on the condition that you provide proper attribution of the source in all copies (see below). Although we do not require you to contact us in advance for these purposes, we do appreciate hearing from teachers, students, and researchers who are using our resources in interesting ways (send e-mail to Special Collections at [email protected]).

 

 

 

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