Historia breve 4: El Fuego de San Antonio (St. Anthony’s Fire)

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En la edad media existió una enfermedad misteriosa que se conocía comúnmente como “Ignis sacer” o fuego sagrado.   La enfermedad podía empezar con debilidad, dolor de cabeza, nausea, vomito, diarrea, dolor estomacal y en ocasiones se asociaba salivación excesiva y sudoración. Estos síntomas podían extenderse por semanas. Posteriormente los afectados pasarían a presentar una sintomatología mas dramática: piel pálida y fría que luego demostraban decoloración negra de necrosis. En algunos casos eran solo los dedos de pies y manos, pero otras veces era toda la extremidad la que se destruía al punto que el área afectada podía desprenderse a nivel de la articulación sin ni siquiera sangrar. En ocasiones eran solo parte de la piel incluyendo el cuero cabelludo la que se ponía negra y se desprendía. Aun si la extremidad no se amputaba espontáneamente, estos pacientes de de cualquier manera podían presentar dificultad para caminar porque las extremidades se sentían contraídas, endurecidas y tiesas. Los enfermos característicamente describían una enorme sensación de calor que literalmente consumía el cuerpo (de allí el nombre de “Ignis Sacer” ) y sentían la necesidad imperiosa de salir a la calle o sumergirse en agua fría para calmarse.

Otras personas sufrían de contracciones musculares involuntarias y dolorosas de dedos, muñecas y miembros. Estas contracciones eran en ocasiones tan poderosas que la única manera de abrir la mano o dedos era rompiéndolos. Otras veces no solo se limitaba a las articulaciones sino que la contracción era de todo el cuerpo, y se sucedían con frecuencia y por un tiempo variable como si se tratara de tétano. Al momento de la contracción era común que el paciente gritara, sufriera de dificultad respiratoria y algunos casos perdiera el conocimiento. Como la lengua también era afectada, presentaban dificultad para hablar o la voz sonaba tosca. Algunos pacientes destruían la lengua mordiéndosela y otros en cambio no podían cerrar la boca. Otros mas presentaban convulsiones francas.

Algunos pacientes entraban en desesperación con la sensación de insectos y otras criaturas caminándoles bajo la piel y a veces podían ver como las fibras musculares se contraían a su paso. Otras alucinaciones, sobre todo visuales eran también comunes. Era como si estos pacientes estuvieran poseídos por una criatura no humana.

En realidad era una enfermedad a la vez horrible, dolorosa y muy grotesca. Y peor aun, usualmente no eran unos pocos los afectado sino muchos. De hecho la primera descripción detallada de una de estos brotes de enfermedad data de 994 y en ella se narra como 40,000 personas enfermaron en el sur de Francia. Tanto es así que circa 1095 se creo la Orden de los Hospitaleros de San Antonio (Order of Hospitallers of St. Anthony) cerca de Grenoble en Francia, con el propósito de cuidar a los pacientes que sufrían de esta enfermedad.  Anthony fue un ascético de Egipto que sufría de alucinaciones en donde el batallaba contra el diablo. Los miembros de esta orden vestían sotanas negras con la letra griega tau en azul (también conocida como la Cruz de San Antonio) y además de curar a los enfermos de “ignis sacer”, también eran reconocidos por sus crías de cerdos (de hecho, San Antonio es también el patrón de los animales domésticos). Esta congregación se extendió por Europa donde era común ver a sus hermanos pero también a sus cerdos, a lo que se les permitía deambular libremente por las calles. Los afectados por la enfermedad mejoraban bajo sus cuidados aunque muchos recaían al regresar a sus hogares.

Capsula colgante en forma de Cruz de Tau,  ca 1485

Museo Metropolitano de Arte, New York.

The Cloisters Collection, 1990 (1990.283)

Con el tiempo se logro determinar que esta temible enfermedad era causada por el ergot, un hongo del genero Claviceps cuyo miembro mas prominente es Claviceps purpurea. Este hongo crece en el centeno y plantas relacionadas a el en condiciones frías y húmedas y produce alcaloides que al consumirse dan origen al ergotismo, nombre con el que actualmente se conoce la enfermedad descrita y que en la edad media se le llamaba también “El Fuego de San Antonio “ o “St. Anthony’s Fire”. Se ha sugerido, y es aun tema de controversia, que lo que da origen a la historia de las Brujas de Salem fue en realidad un brote de ergotismo. Los alcaloides producidos por el Ergot tienen propiedades altamente vasoconstrictoras y neurotrópicas lo que explica los síntomas de la enfermedad. El tratamiento básicamente consiste en evitar la exposición al alcaloide producido por el hongo lo cual explica que en realidad estos individuos mejoraran su sintomatología o curaran al ingresar a los hospitales de los Hermanos de San Antonio donde la dieta no incluía productos hechos con harina de centeno. Actualmente el ergotismo se ve casi exclusivamente en relación al uso de derivados de ergotamina los cuales se utilizan para el tratamiento de migraña. Sin embargo en Agosto de 1951 ocurrió un brote de la enfermedad en Pont Saint Esprit (Puente de Espíritu Sagrado) en Francia, donde uno de cada veinte personas de una población de 4000 habitantes parecieron volverse locos. El hongo había contaminado la harina de centeno con la cual se había hecho el pan.

Centeno Infectado con Claviceps purpurea.

Fotografia de Andrew Winslow

En los años 30 se logra determinar la estructura química del agente activo principal de los alcaloides del ergot y su núcleo común se denomino acido lisérgico. Posteriormente Albert Hoffman, quien trabajaba en la Farmacéutica Sandoz en Suiza crea por medio de modificaciones de ese núcleo el LSD.

El fuego y la tentación de San Antonio fueron temas comunes de la pintura en el pasado. Particularmente de Hieronymus Bosch en el siglo XVI pero también de Mathis Gothart Nithart (Grünewald).

 

Hieronymus Bosch, La Tentacion de San Antonio, circa 1501-1516

Aceite en Panel

Museo Nacional de Arte Antiga, Lisboa.

 

Mathis Gothart Nithart (Grunewald)

1475 – 1528

San Antonio atormentado por los demonios  (fragmento)

Musee d’Unterlinder, Colmar

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